La Universidad de Deusto pone en marcha el programa de buenas prácticas medioambientales Haritza cuya primera fase ha culminado con éxito

Un 10% del personal universitario ha participado en este proyecto que establece herramientas para contribuir con la gestión eficiente de los recursos y la reducción de residuos en el entorno de trabajo

Deusto ha puesta en marcha el programa de buenas prácticas medioambientales Haritza cuya primera fase ha culminado con éxito. Un total de 18 equipos, lo que supone el 10% de la comunidad universitaria, ha participado en esta iniciativa que ofrece herramientas para contribuir con la gestión eficiente de los recursos y la reducción de residuos en el entorno de trabajo. El objetivo es que los trabajadores vayan adquiriendo hábitos sostenibles que ayuden a avanzar hacia una Universidad más consciente, responsable e implicada en el cuidado del medio ambiente.

El  equipo de Sostenibilidad Medioambiental del  Plan de Responsabilidad Social Universitaria (RSU) de la Universidad de Deusto ha liderado este proyecto que está inspirado en el  Programa Trébol de la Universidad de Córdoba y el Green Office Program de la Universidad de Harvard. 

En este programa se participa en grupo, compañeros de departamentos, áreas o servicios, y consta de cuatro niveles, de menor a mayor compromiso, en los que se ponen en práctica una serie de acciones sostenibles relacionadas con la energía, los residuos, las compras, el consumo, el transporte y la docencia. Usar material de oficina reciclado, realizar los trámites de forma online o priorizar en las clases el uso de herramientas digitales son algunas de las 23 acciones que se han propuesto en esta primera fase. Otras recomendaciones que los distintos equipos han ido incorporando en su actividad diaria son el aprovechamiento de la luz y ventilación natural, utilizar lo menos posible el ascensor y la utilización de medios de transporte alternativos al coche, además de otros. 

Todos los equipos participantes en esta primera fase han conseguido los resultados comprometidos. Además, gracias al hecho de compartir experiencias de las acciones emprendidas y la amplia diversidad de perfiles académicos y profesionales de los participantes, se han generado numerosas sinergias, aportando nuevas ideas y sugerencias para seguir avanzando en la mejora ambiental de la Universidad. Algún ejemplo: la puesta en marcha de una app para compartir transporte a la universidad y entre campus. 

Culminada esta primera fase, los equipos –a los que se les ha otorgado un certificado y un emblema, que se puede usar públicamente como reconocimiento de su compromiso medioambiental- han pasado al siguiente nivel. El propósito en avanzar de nivel a nivel hasta completar los cuatro establecidos.