Los impactos del Cambio Climático han provocado un coste económico de 270 millones de euros en Gipuzkoa

La temperatura media del territorio está aumentando desde mediados del siglo pasado; en los últimos 50 años la temperatura ha aumentado 1,2 ºC, siendo la última década la más cálida de los últimos treinta años. El nivel del mar en el litoral del Golfo de Vizcaya está experimentando un incremento de 2,5 cm por década.

José Ignacio Asensio, diputado de medio ambiente y obras hidráulicas: “Las olas de calor que estamos sufriendo confirman que el cambio climático está aquí y tiene consecuencias sobre nuestro medio ambiente y también sobre la salud de las personas, sobre la economía y nuestro bienestar. Las Infraestructuras críticas garantizan el funcionamiento de las funciones vitales para la sociedad como la salud, la seguridad, la economía o la educación, y debemos conocer el impacto potencial del cambio climático sobre las mismas para adaptarnos, maximizar la resiliencia de nuestro territorio y garantizar el bienestar de nuestra sociedad”. Añade Asensio que “los datos nos indican que estamos en la década decisiva para aumentar la ambición climática, y ahora es el momento ejecutar las políticas de mitigación y adaptación para alcanzar un escenario más amable que las actuales proyecciones”.

El diputado de medio ambiente, José Ignacio Asensio, y David Zabala, director de Naturklima, han presentado el tercer informe elaborado por la fundación Naturklima “Informe de Impacto y Vulnerabilidad al Cambio Climático en Gipuzkoa – Infraestructuras Críticas”, en el que se analizan, por un lado, los indicadores climáticos y las consecuencias que el cambio climático está teniendo en Gipuzkoa y, por otro, la incidencia que puede tener a lo largo del presente siglo sobre las infraestructuras críticas de nuestro territorio. Jose Ignacio Asensio ha destacado el valor de analizar la vulnerabilidad de nuestras infraestructuras críticas porque “son las que garantizan el funcionamiento de las funciones vitales para la sociedad como la salud, la seguridad, la economía o la educación y debemos conocer el impacto potencial del cambio climático sobre las mismas para adaptarnos, maximizar la resiliencia de nuestro territorio y garantizar el bienestar de nuestra sociedad”.

Indicadores climáticos

Según los resultados del Informe en relación a los indicadores climáticos en Gipuzkoa, la temperatura media anual no ha cesado de subir en los últimos 50 años, con una última década que ha resultado medio grado centígrado más cálida que el periodo de referencia comprendido entre 1981 y 2010. Además, siete de los diez años más cálidos de lo que llevamos de siglo se han registrado en la última década.

Además de cálida, la última década ha sido especialmente húmeda. Según indican los datos, las precipitaciones acumuladas han aumentado un 2,3 % con respecto al periodo de referencia que comprendido entre 1981 y 2010. Se confirma también una aceleración en la subida del nivel del mar en las tres últimas décadas en comparación con los datos obtenidos en el siglo pasado. En concreto, desde los años 90, el nivel del mar en el litoral del Golfo de Vizcaya está experimentando un incremento de 2,5 cm por década.

Con base en esta fotografía actual, las proyecciones para lo que resta de siglo nos proporcionan algunas pistas de lo que nos deparará el futuro si no somos capaces de frenar el calentamiento global. En el escenario más pesimista se proyecta un incremento progresivo de la temperatura media anual, que puede variar entre los 2,8 y los 3,8 grados centígrados hasta el año 2100, descendiendo al mismo tiempo el número de días de heladas. Las proyecciones en cuanto al aumento del nivel del mar en nuestras costas siguen indicando que podría aumentar entre los 50 y 70 cm para ese mismo periodo.

Principales eventos climatológicos
Las infraestructuras críticas son aquellas que cumplen funciones esenciales para el desarrollo ordinario de nuestra sociedad, y además de los daños físicos directos que les pueden ocasionar eventos meteorológicos y climáticos extremos, se producen daños indirectos en numerosos sectores por pérdida de operatividad o interrupción de las cadenas de suminis­tro o servicios auxiliares. Por esta razón, el Informe de Naturklima ha analizado los principales eventos climatológicos que han causado impactos en las infraestructuras críticas desde el año 1994. El informe arroja que los principales eventos han sido las inundaciones, los embates de mar y las tempestades ciclónicas o fuertes vientos. Por ejemplo, el coste total de indemnizaciones ante inundaciones, embates de mar y tempestades ciclónicas atípicas, basados en los datos del Consorcio de Compensación de Seguros, ascienden desde 1994 a 270 millones de euros.

Las inundaciones han sido históricamente el principal riesgo natural del territorio con un 78 % del coste total. Sin embargo, en los últimos años se ha registrado una disminución de los da­ños generados por inundaciones, probablemente debido a las distintas obras llevadas a cabo para disminuir el riesgo de inundación. Los embates de mar son los que más daños causan por evento en el te­rritorio, casi 22.000 € por evento.

Las tempestades ciclónicas atípicas son los eventos extraordinarios que mayor número de expedientes ha generado (57,6 %). Sin embargo, en cuanto a los costes aso­ciados, solo representan el 10,2 % de las indemnizaciones desde 1994.

Principales impactos sobre las Infraestructuras críticas

El transporte por carretera se ha llevado la peor parte durante los últimos diez años, debido a los cortes en la circulación por efecto de heladas, nevadas, inundaciones, lluvias intensas o deslizamientos. Las previsiones indican que estos eventos extremos irán aumentando en frecuencia e intensidad como consecuencia del cambio climático, afectando además de a la red viaria, al resto de infraestructuras críticas.

Otro sector que ha presentado una alta frecuen­cia de impactos es la electricidad, asociado a eventos de fuerte tormenta de viento, que provocan cortes dejando sin luz a determinadas poblaciones, o a inundaciones que ane­gan transformadores eléctricos que ocasionan incidencias en el suministro eléctrico.

Los centros escolares y sanitarios han mostrado una afección moderada al impacto del cambio climático. Por otra parte, destacar también que cuando se producen situaciones de extrema climatología de estas características, los servicios de emergencia actúan y se multiplican para dar asistencia a la ciudadanía, por lo que el subsector “Seguridad Ciudadana” es el que muestra un nivel de impacto más elevado durante los últimos diez años.

Proyección de futuro
Como principales concusiones, el informe señala que El riesgo de inundaciones por efecto de la lluvia en la red viaria y de alteraciones eléctricas importantes como consecuencia del aumento de las temperaturas máximas destacan como los principales impactos que el cambio climático puede provocar en las infraestructuras guipuzcoanas y que pueden producir daños directos e indirectos en la seguridad y bienestar social y económico de la ciudadanía.

En lo relativo a las inundaciones pluviales sobre la red viaria, el riesgo se centra en las vías principales del territorio, ya que son más sensibles por varios motivos: hay más tráfico, el mismo discurre a mayor velocidad y los tramos son más largos, por lo que aumenta considerablemente el riesgo de que se produzcan balsas de agua y desperfectos que ralenticen e incluso interrumpan la circulación. Los resultados del estudio señalan que el riesgo se incrementará en las próximas décadas.

En lo relativo al riesgo de las temperaturas máximas sobre la capacidad de transporte de las líneas eléctricas y teniendo en cuenta que la previsión es de progresivo ascenso de las temperaturas a medida que avance el siglo, la situación en los últimos 30 años del mismo podría agravarse, principalmente en las líneas de mayor tensión (Debagoiena y Donostialdea).

Por otra parte, el riesgo de inundaciones fluviales en subestaciones eléctricas es, como norma general, bajo en nuestro territorio, pero es importante destacar que existen dos de ellas que presentan un nivel de riesgo muy alto, como son las situadas en las cuencas del Urola y del Oria, mientras que la ubicada en la cuenca del Deba presenta un riesgo alto. Además, se prevé que el nivel de riesgo se incremente en el escenario de cambio climático.