Aprobado el Código Ético para las entidades que reciben subvenciones de la Diputación

El Consejo de Gobierno ha aprobado el Código de Conducta y Marco de Integridad Institucional aplicable a aquellas entidades, asociaciones y empresas, así como el resto de organismos beneficiarios que son receptores de subvenciones y ayudas de la Diputación Foral.  El objetivo es continuar ahondando en el comportamiento ético por parte de dichas entidades, apostando por “una Gipuzkoa ejemplar”, ha explicado el portavoz foral Imanol Lasa, y “reforzando la confianza ciudadana en las instituciones públicas y en el uso eficiente, íntegro y digno de los recursos públicos”.

El Código recoge y define los valores y principios que deberán respetar todas aquellas entidades beneficiarias. En lo que se refiere a los primeros se comprometerán con la integridad y la eficiencia el manejo de los recursos públicos; la honestidad y desinterés en el cumplimiento del interés público; y el respeto.  En cuanto a los principios, las entidades que perciban subvenciones deberán velar por la transparencia, proveyendo a la ciudadanía de toda aquella información sobre el uso y destino de los recursos públicos; la apertura de datos, posibilitando la transformación de la información en conocimiento destinado a mejorar la calidad de vida; la promoción y uso del euskera; la cohesión económico-social, y la rendición de cuentas. También se especifican las normas de conducta que deberán seguir en su relación con la ciudadanía y la Diputación.

Asimismo, el Código regula los principios que deben cumplir los cargos y el personal del sector público foral en todo lo que afecta a la gestión, control y evaluación de subvenciones, garantizando que “en un ámbito público de especial sensibilidad financiera, social y cultural, como son los procesos de concesión de ayudas, se siga actuando con profesionalidad, imparcialidad, transparencia, objetividad, eficiencia y eficacia”. Entre otros compromisos, asumen los de introducir criterios objetivos en la concesión, especialmente de tipo cuantitativo, garantizar plenamente el control posterior de la ejecución, o abstenerse de participar en los procedimientos  cuando concurran entidades de las que formen parte como miembros o lo sean sus familiares hasta segundo grado por consanguinidad y afinidad.

El cumplimiento del Código será incorporado como requisito obligado en las bases reguladoras de la concesión de las subvenciones y ayudas, así como en las respectivas convocatorias. En el caso de las entidades o empresas que perciban ayudas directas, la adhesión al Código será un requisito obligatorio para el otorgamiento de la citada ayuda. El incumplimiento grave o reiterado por parte de los beneficiarios podrá ser causa de reintegro de la subvención.

Durante los dos primeros años tras la aprobación del Código de Conducta, serán objeto del mismo solo las ayudas y subvenciones nominativas que figuren en los Presupuestos anuales de la Diputación. Bienalmente se analizará la situación para valorar la incorporación progresiva del resto de ayudas y subvenciones otorgadas o gestionadas por el ente foral. “La actividad de fomento a través de las subvenciones se ha incrementado mucho los últimos años, así como los tipos de ayudas y las personas y entidades beneficiarias. A día de hoy sería imposible llegar a todo por lo que hemos decidido comenzar, precisamente, por las ayudas que políticamente más discrecionales pueden considerarse, por las que debemos empezar a dar ejemplo”, ha expuesto Lasa.

La Comisión de Ética Institucional será el órgano competente para conocer los dilemas, cuestiones, quejas o denuncias que se presenten por las personas afectadas o por terceras personas frente relacionadas con los procedimientos de concesión, gestión, control o evaluación de las subvenciones.  En el caso de los cargos forales, si de las actuaciones examinadas derivara la posible existencia de responsabilidades administrativas o en su caso penales, la Comisión dará traslado inmediatamente a los órganos competentes.

Se trata del cuarto Código aprobado esta legislatura en el marco del Sistema de Integridad Institucional.  Primero se aprobó uno aplicable a los altos cargos forales, posteriormente otro correspondiente a las empresas que participan en adjudicaciones de la Diputación, y noviembre del año pasado el tercero, dirigido al conjunto de las empleadas y empleados de la institución. “Los representantes políticos debemos dar ejemplo, porque nuestros actos nos definen, pero construir una Gipuzkoa basada en valores es tarea de todos y todas, especialmente de quienes tienen relación con lo público. Estos códigos están haciendo de Gipuzkoa un referente de la ética institucional a nivel internacional, y con el que definimos hoy cerramos el círculo con un ámbito tan relevante como el de las subvenciones, más aún en un territorio como el nuestro donde la colaboración público-privada está tan arraigada”, ha indicado.